Modelo de intervención en el Trabajo Social, enfocado a las problemáticas de la familia

La figura del trabajador social siempre ha estado presente como disciplina frente a una institución social denominada familia, desde las visitadoras amistosas de Mary Richmond de finales del siglo XIX hasta los actuales programas de atención a la familia y esa presencia tiene que ver con la vocación trasformadora de la sociedad de la profesión. Porque si el ser humano es por naturaleza un ser social el primer agente socializador que encuentra es la familia y por tanto el alumbramiento del Trabajo Social tenía que hacerse en familia.

Por consiguiente, el trabajo Social establece una relación de ayuda con la familia, que sirve de base para la realización del Plan de Intervención, es por ello que se define como un instrumento que nos permite elaborar y formular los objetivos estableciendo un orden de prioridad orientando nuestra intervención para conseguir los objetivos definidos.

Bajo esta perspectiva la planificación debe ser un proceso continuo, su acción no termina con su formulación, se prolonga durante la fase de ejecución, debido a que se trata de un proceso de formas de intervención, en este sentido se considera intervención “querer actuar” de forma consciente y voluntaria, con el fin de modificar la situación de la familia que se atiende.

No obstante, la familia, con la ayuda del profesional, intentará superar las dificultades para conseguir su competencia, hará consciencia de lo que le pasa, necesitará conseguir pequeños éxitos y estos han de ser fuertemente valorados ya que una sensación de fracaso continuo crearía una ansiedad y angustia difíciles de superar.

Ante ello el trabajador social se convierte en un acompañante de la familia durante el proceso de la intervención en el que no juzga las opiniones y permite que el grupo interaccione y busque las respuestas a sus necesidades dando por tanto protagonismo a las familias. Ya no concibe a la persona como un objeto de enseñanza sino un sujeto de aprendizaje.

Es necesario por tanto mencionar que en el ámbito de la familia es probablemente uno de los lugares donde mayor número de conflictos existen, por la convivencia entre personas durante varias horas al día. Uno de los métodos más innovadores utilizados que pueden ayudar en la prevención, el tratamiento y la solución de estos conflictos es la mediación.

Es por ello que la Mediación es un proceso voluntario en el que dos o más partes involucradas en un conflicto trabajan con un profesional imparcial, para generar sus propias soluciones con el fin de resolver sus diferencias para que las partes vuelvan a comunicarse, expresen sus emociones, necesidades e intereses, lo que hará que sean ellas las que propongan las posibles soluciones con el fin de obtener el acuerdo más beneficioso para ambas.

A ello hay que añadir que la mediación no es tarea fácil requiere de unas cualidades y habilidades que deben ser trabajadas, pues el mediador debe ser neutral, no puede influir en el resultado de la misma. Y para ello debe tener empatía, es decir, hacer sentir a la otra persona que es comprendida, lo que significa escuchar activamente, ser honesto, humilde, tolerante, asertivo y buen negociador.

Por otro lado, el Trabajo Social contribuye la resolución de problemas y conflictos que se originan por la falta de satisfacción de las necesidades de las personas individuales, grupos y comunidades. Con base en su metodología el Trabajo Social tiene por objeto de estudio la intervención social con sujetos concretos –individuales o colectivos- que tienen un problema o una carencia social en un momento determinado, es decir la relación sujeto-problema-contexto, por lo que su intervención se convierte en una acción racional, intencional, fundada en el conocimiento científico, en donde se requiere de la intervención de un sujeto activo que cuenta con capacidades individuales y colectivas.

Bajo estas consideraciones se menciona que existen tres objetivos de la mediación desde el Trabajo Social: asegurar el desarrollo integral de las personas, propiciar la integración familiar, e impulsar la promoción social; mediante el despliegue de capacidades sociales, fortalecimiento de la autoestima, desarrollo de estilos de las relaciones familiares saludables, paternidad responsable, la promoción de derecho y equidad de género; aspectos estos que permitirían estrechar lazos de solidaridad y apoyo mutuo entre los miembros de la familia.

Modelo de intervención de trabajador social

Etapas

Dependiendo del resultado del estudio previo de la situación familiar y de la valoración diagnostica.

  • Identidad familiar
  • Habilidades sociales
  •  Situación Socio-familiar
  • Capacitación en hábitos saludables
  •  Funcionamiento familiar
  •  Cuidado de los menores y/o otras personas dependientes.

Desarrollo de la intervención

  • Organización y documentación
  • Programación y planificación de intervenciones directas
  • Colaboración con otros profesionales sociales

Intervención directa:

  • Clasificar-Apoyar
  • Informar-Educar
  • Persuadir-Influir
  • Controlar-Ejercer la autoridad
  • Poner en relación-crear nuevas oportunidades

Intervención indirecta

Los principios de la intervención son:

Se han separado las diferentes etapas del método de intervención con familia.

1.- asimilación- concienciación

2.- reorganización

3.- competencia

4.- seguimiento profesional

5.- autonomía

Determinar a partir de que elementos se efectúa la selección de actuaciones que realizará el trabajador social. El profesional es el único responsable de la elección de sus intervenciones que se efectuará según diferentes variables:

  • Los primeros encuentros con la familia
  • Comprensión de la situación de la familia y de las hipótesis elaboradas
  • Objetivos a corto plazo y largo plazo
  • Marco institucional en el que se enmarca el trabajo
  • Duración prevista de la intervención

El profesional no puede pensar que sólo con su apoyo o con el interés de la familia, esta saldrá adelante. Hay una serie de obstáculos (falta de vivienda, de medios económicos suficientes, de salud, etc.).

• Intervenir respetando a las personas y al sistema familiar en su estilo, ideología y valores.

• Entrar en la familia solo hasta donde ellos quieran y puedan dejar entrar en cada momento.

• Usar un lenguaje acomodado al nivel sociocultural de la familia

• Mantener una actitud neutral ante todos los miembros

En general, el reto del Trabajo Social-Familia permite aumentar la confianza de las familias en sus propias posibilidades, fomentar la resiliencia en sus miembros con una intervención integral con todos los miembros de la familia y centrando los esfuerzos en las potencialidades más que en las carencias por tal razón la sociedad y las familias seguirán evolucionando y nacerán nuevos modelos de familias y con ellas nuevas necesidades y los trabajadores sociales seguiremos interpretando esa nueva realidad y creando nuevas metodologías con el mismo objetivo con el que nuestra profesión nació; mejorar la calidad de vida de las familias.

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